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martes, 12 de junio de 2012

ENTREVISTA A JOAQUIN OLONA

Joaquín Olona. Cree en el potencial de un sector agrario muy tecnificado y con un carácter productivo que puede ayudar a salir de la crisis.

Pero también cree que hace falta mucha labor pedagógica para que la sociedad y la clase política así lo entiendan. Y en ello está.



«No creer en la agricultura como cliente de I+D es un gran error»

Congresos, jornadas... Los ingenieros agrónomos están muy activos y empeñados en acercar el sector agrario a la  sociedad. ¿Es que ahora más que nunca la ciudad vive de espaldas al campo?

No es algo que se haya producido de repente, pero el carácter progresivamente más urbano de la sociedad hace que le sea cada vez más difícil entender la verdadera naturaleza del campo, de la agricultura y del medio rural. Y sobre todo, lo que no tiene el campo es la atención política que se merece .A las pruebas me remito, ni siquiera en época electoral ha sido objeto  siquiera de mención.

Pero, hay mucha gente en la ciudad que presume de tener pueblo...

Ese orgullo de ser de pueblo viene porque el medio rural es depositario de valores, como la austeridad, como no gastarse lo que no se tiene, pagar lo que se debe... y ahora que se habla tanto en esta crisis de la pérdida de valores, en el medio rural estos se visualizan mucho mejor. Pero es cierto que a la vez se reniega de la vinculación con la agricultura, lo que quiere decir que ahí algo falta por hacer.

De esta labor pedagógica, ¿qué les gustaría que calara...?

Al margen de cualquier protagonismo, nos gustaría que se reconociera al sector no solo por su dimensión social, medioambiental y territorial, que es muy importante, sino por ese carácter productivo, que lo tiene, con el que puede contribuir al crecimiento y al empleo. Y que dejara de verse como una rémora.

Son muchos los que ven el sector agrario como algo del pasado, pero luego llega, por ejemplo, FIMA y la realidad que muestra es bien distinta.

Es cierto que suena a pasado, por eso uno de nuestros objetivos es que no se desprecie. Cuando se habla de innovación no solo no se piensa en la agricultura sino que se tiende a excluirla. No se cree que este sector sea un posible ámbito de I+D y eso es una absoluta equivocación. En Aragón tenemos una agricultura muy tecnificada y no es exagerar decir que está en la avanzadilla mundial. Sin embargo, somos absolutamente dependientes tecnológicamente. Por supuesto que en España hay empresas que fabrican maquinaria agrícola, pero no hay ninguna marca de tractores, ninguna compañía de insumos que sea líder, ninguna multinacional española que ocupe primeros puestos en suministros agrarios que es un gran negocio mundial. Habiendo como hay una gran oportunidad para investigación y desarrollo para la agricultura, en Aragón, y en general en España, lo despreciamos.

¿Por qué?

Creo que los investigadores no suelen considerar la agricultura como potencial cliente y no se tiene en cuenta que este sector es la base de un complejo que llamamos agroalimentario que tiene un peso económico tremendo, que en Europa no sabemos ni medir.

¿Es cierto que el sector agrario nota menos la crisis o es que están tan acostumbrado a las dificultades que lo llevan mejor?

La crisis ha puesto de manifiesto una caída del consumo brutal en algunos sectores, pero en la agricultura esa caída tiene suelo por una razón tan sencilla como que comemos todos los días. Por eso está demostrando una cierta fortaleza, pero no se puede pensar que la crisis no afecta al sector. Es cierto, sin embargo, que es un sector más preparado, porque está en crisis permanente y además en la agricultura no hay contratos blindados, sueldos supermillonarios, no hay pelotazos, no ha habido vacas gordas... y ahora, que hay que apretarse el cinturón, hay menos agujeros.

¿Su impulso puede ser una salida a la crisis? 

No se puede pensar que el sector agrario vaya a ser la salvación, pero puede contribuir como una actividad productiva más que hay que hacer que sume, no que reste. Tiene también otra contribución: sus valores y su sentido común pueden servir de referente.

¿Los ingenieros creen  que la falta de lluvias es tan alarmante?

Sin duda la situación es muy preocupante, pero no debería ser tan alarmante, porque en esencia el clima y sus diversidades es consustancial a la propia naturaleza de la agricultura. Es una situación malísima, pero si alguna enseñanza deberíamos sacar es que la dependencia que tiene la agricultura de los factores naturales de carácter incontrolable y con riesgo potencial catastrófico es lo que hace que esta no sea una actividad productiva como cualquier otra y por eso debe ser objeto de atención de los poderes públicos y requiere una política pública. Eso deberíamos entenderlo y saberlo explicar.

 ¿Como recibieron los ingenieros la propuesta de la PAC?

Con cierta decepción, va a cambiarlo todo para que todo vuelva a ser igual. La propia Comisión crea una dinámica ante la cual a los Estados y las comunidades no les queda otra que mantener las ayudas como están. Esto no es un objetivo, es un juego diabólico con el que no vamos a ser competitivos. Soy un firme defensor de las ayudas, pero esta reforma lo que hace es repartir dinero incluso asumiendo que mantener esas subvenciones puede poner en riesgo la competitividad. Por ejemplo, dejar en retirada el 7% del cultivo de regadío en Aragón es una barbaridad.

A groso modo, ¿cuál es la propuesta que le hubiera gustado leer?

Una reforma que hubiera ido de verdad, sin complejos, orientada a mejorar la competitividad. Se debe perder el carácter despectivo de productivista. En cualquier otro sector nadie entendería y sería de risa que  se criticara por producir, cuando eso es el objetivo. En la agricultura sigue siendo un descalificativo. Me hubiera gustado ver una reforma que apostará de verdad por la productividad y la competitividad, que no lo hace. Y que se hubiera aplicado de verdad el escenario de codecisión del Parlamento.