EN EL ARAGON RURAL SOBRAN EMPLEOS PARA LOS JOVENES
Aunque nadie los ofrece; hay que saber descubrirlos
Hoy recurren ya a las zonas rurales muchos jóvenes, en países pioneros en materia de empleo, cuando carecen de trabajo y pugnan por una instalación profesional que no logran. Porque las zonas rurales, por frágiles o necesitadas que luzcan, encubren siempre generosos viveros de recursos ociosos o mal aprovechados, que esperan a sus descubridores para ofrecerse a ellos sin reservas. Pero estos descubridores, tanto jóvenes rurales como urbanos, existen y abundan ya en esos países, entre los que, junto a otros, merecen destacarse hoy Canadá, Australia y Francia.
El ejemplo de Francia, más próximo
En Francia ocurre, además, que aumentan cada año los jóvenes urbanos que eligen abandonar su ciudad e instalarse en una zona rural, impensada hasta entonces, donde encuentran siempre, aunque nunca sin el esfuerzo preciso, un futuro profesional sólido y que les complace.
En París acaba de celebrarse el Salón Provemploi, promovido por dos jóvenes, Antoine Colson y Edouard Chabanon, y al que acuden muchas familias recientes de las aglomeraciones urbanas de lle-de-France, deseosas de instalarse en una zona rural que les acoja. Allí acuden a informarse y, en lo posible, a salir ya -ocurre así en muchos casos- con una solución firme y el enclave rural elegido.
Así explican, los autores del Salón Provemploi, el origen de su idea: "Partimos de una constatación empírica. Vimos alrededor nuestro mucha gente que abandonaba cada año lle-de-France, la región que incluye París y su vasta periferia urbana, mientras mucha otra gente, cercana a la que partía, les miraba con envidia. Supimos entonces que cada año abandonaban la región 200.000 personas. De aquí nació la idea de crear un Salón que ayudara a toda la gente que partía a definir y desarrollar bien su proyecto de instalación o acogida en una zona rural"
"¿Qué mueve a toda esta gente -prosiguen- a marcharse? El trabajo no es el primer motivo siempre. Al Salón acuden personas preparadas y activas, bastantes con un trabajo ya firme, pero les abruma París, aspiran a unas condiciones de vida y de trabajo más serenas y equilibradas. Son menos consumistas y valoran más su realización personal y su dedicación familiar"
"Todo esto -concluyen- se ha acentuado con la crisis, Estas personas se han hecho menos conformistas y más dispuestas a buscar nuevas oportunidades, cuya existencia presienten. Estudian las posibilidades y eligen para instalarse zonas atractivas, en general pequeñas localidades o núcleos rurales, con frecuencia de economía pobre o adormilada, donde estiman que con su iniciativa pueden ser un revulsivo o motor para la población local, a la que desearían incentivar para así, entre todos, labrar un horizonte nuevo y de futuro al lugar elegido".
Falta añadir que el Salón Provemploi no representa hoy un islote en Francia con su trabajo, y que fórmulas parecidas, aunque e escala más modesta, funcionan además en todas las regiones, y depositan simientes sólidas de nuevas expectativas y esperanzas en muchas zonas rurales carentes de futuro.
¿Qué ocurre en España, y en Aragón más, con sus jóvenes?
España anda aún lejos de esos países pioneros. En buena parte sus jóvenes, con un volumen actual de desempleo disparado, parecen ignorar la realidad antes mencionada. Aunque tal ignorancia procede antes de los propios mandatarios públicos de empleo, aferrados aún al dictado de las denominadas "políticas activas de empleo", a las que han sabido en cambio relativizar en su aplicación, si no arrinconar por algún tiempo, esos otros países denominados aquí pioneros.
Pero en Aragón sobre todo, o muy en particular, urge ya adoptar el modelo que siguen hoy esos otros países, para ganar el futuro profesional de sus jóvenes, y a la vez el futuro de sus zonas rurales. Porque en Aragón su universo rural, extensivo a territorios y habitantes, representa hoy -no hay duda- grandes posibilidades para muchos jóvenes, su mejor fuente de riqueza.
Aquí se incluye la propia dispersión de la población rural, y se añade el cúmulo de privilegios y valores que se reconocen hoy a la ruralidad: el medio natural y el paisaje; el hondo sentido histórico y local de la población -incluido aquí el apego a "lo pintoresco"-, el valor de su patrimonio cultural; una atmósfera rica en comunicaciones vivas e intercambios generosos y recíprocos -la reciprocidad desborda aquí a la simple solidaridad- en vecindarios y entre familias; etc.
El auto-empleo de los jóvenes en las zonas rurales
En el orden práctico, el auto-empleo es la varita mágica que permite hoy a los jóvenes, siempre con éxito, instalarse en zonas rurales. Pero el auto-empleo no es fácil, ni admite fiarlo sólo al destino. Hay que saber ganárselo, o conquistarlo. El elevado índice de desempleo juvenil que impera hoy en España tiene aquí, en buena parte, su origen y no vale culpar de él sólo a la dura crisis que nos azota.
En los países denominados aquí pioneros del empleo se conoce a fondo este tema. Con esta sintonía, en Galicia y otras regiones hay una asociación -ADTERRA-que práctica el auto-empleo hace ya algunos años, y ha ayudado en este tiempo a numerosos jóvenes, en zonas rurales de una treintena de provincias españolas, a crear su propia empresa o/y empleo.
Como decantación de su ya larga experiencia, ADTERRA ha puesto hoy a punto un nuevo Programa de auto-empleo para los jóvenes denominado EMPRURAL (EMPrender RURAL), del que no se dan aquí más detalles, pero del que sí se garantiza un nivel de eficacia elevado, si se instrumenta bien, o con un sistema y un bagaje documental contrastados, y que ofrece a las autoridades públicas y entidades o personas interesadas en aplicarlo.
En Aragón estamos creando la Asociación “ADTERRA ARAGON”, que cuenta entre sus fines el ayudar a los jóvenes a asentarse en el mundo rural, copiando de ADTERRA Galicia, su Programa de auto-empleo
Joaquín HERREROS ROBLES
Doctor Ingeniero Industrial Presidente de ADTERRA de Galicia