Articulo publicado en el Heraldo de Aragón el Martes 26 de julio de 2011
Sociedad
La vida más barata y la preferencia por vivir en el lugar de nacimiento explican este fenómeno
Después de la gran desbandada que se produjo en el mundo rural en los años 50 y 60, que llevó a la desaparición de la vida en muchos pueblos, los jóvenes de hoy se resisten a emigrar a las ciudades y prefieren vivir en el lugar en el que han nacido.
«En los pueblos la vivienda y la vida es mucho más barata y hoy día internet les permiten comunicarse con el mundo y los amigos», manifiesta el catedrático de Sociología Benjamín García Sanz, director del primer estudio sobre el mundo rural, realizado con los datos del último censo de 2009. «Hemos pasado de un mundo rural que perdía población a un mundo rural que gana habitantes y que vuelve a tener niños, muchos de ellos de padres inmigrantes».
El 40% de la población laboral reside en el mundo rural y si no trabaja en el lugar en el que ha nacido, lo hace en un pueblo o una ciudad cercana, a la que tarda en trasladarse una media de 40 minutos, un tiempo aceptable. Entre las causas que explican este fenómeno, García Sanz apunta, además de razones económicas, «las raíces, los padres, los hermanos, los amigos, porque en los años 50 y 60 todos éramos extranjeros en las ciudades grandes, pero hoy los jóvenes del campo se sienten extranjeros en las ciudades, en primer lugar porque no tienen dinero y no se pueden integrar». El papel de las mujeres en la reactivación de la vida rural, la situación de los mayores, la inmigración extranjera, la actividad y el paro y la situación económica son otros factores que analiza el catedrático.
Esta vuelta al mundo rural se produce a pesar de que los ingresos son inferiores: los de las mujeres, los jóvenes, los adultos y los mayores, en cualquier tipo de trabajo y de lugar de España, excepto en Canarias, donde son algo más altos que los urbanos. En el caso de la mujer, la marginación le afecta tanto por su sexo como por ser mujer rural: sus ingresos son siempre mucho más bajos que los de los hombres, incluso que los de las mujeres urbanas. «Ha cambiado el papel de las mujeres, que atienden la casa pero trabajan también fuera y ocupan, cada vez más, importantes puestos en las instituciones -destaca-. La mujer es una pieza clave en la mejora de la vida de los pueblos y hay que estimular su presencia en el trabajo: tiene conocimientos, tiene capacidad y posee recursos para ello», explica García Sanz.
Otro fenómeno que señala entre los cambios importantes es que el mundo rural ya no es agrario, aunque la agricultura sigue siendo la matriz de la ruralidad. La agroindustria y la industria se han convertido en sectores clave porque asentar una empresa en el mundo rural es mucho menos costoso. Además, el turismo rural también juega un papel importante: personas que no han nacido en esos lugares pero que viajan hasta allí para descansar y conocerlos.
HOGARES
El 4O% de las viviendas en los pueblos son segundas residencias de gente que pasa allí sus vacaciones o fines de semana.
INMIGRACIÓN
Los extranjeros suponen el 10% de la población rural y los retornados -aquellos que vuelven al pueblo del que salieron- constituyen el 22%, unos diez millones de habitantes.
(Hasta aquí el artículo del Heraldo.)
REFLEXIONES DE AA DE LAS EFAS
Este artículo viene a confirmar lo que ya preveíamos en estudios realizados por el CETA de Lalueza en los años 90. Se apostaba porque la mujer se quedase en el medio rural a través de un trabajo profesional y para ello había que crear actividades propias para ellas.
En estos momentos donde muchos jóvenes pueden desplazarse con facilidad a otro lugar a trabajar, con el establecimiento de polígonos industriales en muchos pueblos y que las explotaciones agrícolas se han dimensionado de forma mas racional, junto a que la vivienda es mas barata y de mejor calidad, es por lo que la calidad de vida es superior en los pueblos que en los barrios de grandes ciudades, todo ello hacen que muchos jóvenes opten por quedarse en el medio rural.
En cuanto a la formación rural hay que analizar ciertas situaciones, puesto que se está dando un fenómeno contrario a la idiosincrasia de la vida rural. Es positivo que todos los jóvenes adquieran una formación general similar en todo el territorio nacional, pero a partir de ahí el medio rural necesita una formación adecuada con características propias de su medio, tanto en el ámbito profesional, como en cultural y humano, que permita mantener lo característico del mundo rural, como es su convivencia enriquecedora, sus costumbres y cultura, su trabajo profesional, ya sea agrícola o de otras profesiones necesarias en los pueblos.
La mentalidad urbana es muy distinta a la rural y ésta riqueza no debe perderse, puesto que supone la permanencia de la humanización del hombre, ya que el mundo urbano de alguna forma es un mundo mas deshumanizado. Por eso muchos jóvenes que se forman en la ciudad y vuelve mas tarde al pueblo, se encuentra desarraigado y desconectados de la realidad, con mentalidad urbanista, produciéndose desequilibrio en él y en las personas que le rodean.
En cuanto a la formación agraria, es evidente que donde mejor se puede recibir es en el medio agrario en contacto con la profesión y en un Centro que este inmerso en el medio (ejemplo las EFA), que permita al alumno estudiar su realidad para sacar conclusiones y consecuencias validas para su desarrollo profesional y por consiguiente para el desarrollo rural.
Hoy día muchos jóvenes que estudian en la ciudad y que por las razones que sean vuelve a la agricultura, lo hacen sin ilusión, puesto que han fracasados en su proyecto personal y optan por la agricultura como último recurso. Esto hace que el mundo agrario se resienta, puesto que el sector necesita de hombres preparados e ilusionados por su profesión, ya que es una profesión nada fácil y requiere formación adecuada y capacidad de trabajo, esfuerzo y lucha, valores todos ellos que se viven en le sector agrario y que son imprescindibles.
Por lo dicho, la formación agraria necesita adaptarse desde muy joven y éste viendo las condiciones de la profesión decida si quedarse o marchar a otras profesiones y no al revés, pues una vez fracasado en otras profesiones vuelva a la agricultura como último recurso, eso es negativo para él, para la profesión y para el sector agrario en general.